In-ter-neeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Desde Taiwan, por fin una conexión a Internet. No pude despedirme como es debido el día 28, día que embarcamos en el Peace Boat, ni antes porque no-he-pa-ra-do!!!!
El 27 tuvo lugar el “Open Boat”, es decir que ese día pudimos visitar todos el barco por dentro, sus instalaciones, sus habitaciones, el restaurante, etc. (la suites son la caña). El barco tiene piscina, gimnasio, sala de masajes, salón de belleza, una discoteca, una sala de eventos, una tienda… total, que el día 27 pude ver que es un señor barco muy bien equipado, y que es un laberinto por el que me voy a perder más de una vez. Y al día siguiente…. ¡¡¡¡embarcamos!!!!
Fue muy emocionante. Subimos con nuestras maletas y las dejamos en nuestra habitación. En mi habitación somos tres: comparto con Tara, canadiense, profe de inglés, y Sora, japonesa, intérprete de inglés y japonés (hay 9 en el barco y los llaman CC: Communication Coordinators). Me alegra que tengamos una habitación más grande de lo que me imaginaba, con dos ventanitas, que aunque son pequeñas, dan al exterior, por lo que cada día nos levantamos viendo el mar y el cielo. Luego nos dirigimos a la recepción a dar la bienvenida a los pasajeros y a ayudarles a llevar sus maletas a sus respectivas habitaciones. Una excusa para presentarnos a ellos, todo un reto para quien, como en mi caso, intenta chapurrear en japonés rompiéndose la espalda al mismo tiempo. Lovely. A las 13h, el barco salió por fin de Yokohama. Mil lazos de colores lanzados por los pasajeros desde el barco los unían a sus seres queridos en el puerto (o a quien atrapara el lazo y no lo quisiera soltar, básicamente). Pusieron música, hubo un brindis por la paz, por el viaje. Y el barco se puso en marcha. Los pasajeros gritaban “ittekimasu!!!” (we are leaving! / ¡nos vamos!) y los familiares y amigos en puerto respondían, también a grito pelao: “itterasshai!!!” (go! / ¡vamos!). Hubo hasta un baile que hicieron jóvenes japoneses a ritmo de tambores. Fue de veras hermoso, y así empezó nuestra aventura.
Ya en el barco, todo parece ser una carrera contrarreloj: a las 10h reunión en Free Space, a las 11h preparación de la presentación de profesores en Broadway, a las 12h a comer, a las 16h a la conferencia de X en tal sitio o a la de Y en tal otro, o a ninguna de las dos porque a las 18h reunión de GET en Kids Room. Y el barco tiene 11 pisos. Tres días en él, y ya me perdí dos veces, jujuju.
El día 30 presentamos el programa GET a los pasajeros… por la mañana nos paseamos con carteles colgando que hicimos nosotros mismos para anunciar el evento, y a las 16h empezamos!!! Cantamos una canción todos juntos (le cambiamos la letra a Hello Goodbye de los Beatles) y luego hicimos breves demostraciones de cada parte del programa de idiomas. Fue muy divertido y a los asistentes les hizo mucha gracia vernos hacer de alumnos japoneses cuando simulábamos clases. La grandísima mayoría de ellos son jubilados y, dicho sea de paso, encantadores. Por la noche bailamos todos como locos, y pude comprobar que a pesar de tener sus años, algunos tienen una energía inagotable!!! (una mujer se puso a bailar conmigo y no me dejaba respirar casi de tanto bailar!!). Y mis compis profes son, simplemente, geniales. No puedo pedir más: una maravillosa despedida en Tokio, mis primeros pasos en el barco con sonrisas y ejercicio, una compañía envidiable y el haber vivido ya un día de 25 horas (sí sí, he vivido un día de 25 horas!!)… pero eso, lo dejo para otro post :)
Y ahora, ataco y atraco en nuestro primer puerto, Taiwan :D
Un abrazo muy muy fuerte desde el Pacífico.

Haciendo prácticas por si surge alguna emergencia en el barco. La de la derecha es Tara, mi roommate :)